Las empresas que contratan servicios de telecomunicaciones, necesitan servicios de gestión y explotación de estos servicios contratados. Para la realización de estas actividades de gestión, las empresas dedican recursos propios o pueden optar por delegar estas tareas a empresas especializadas.
La delegación de estas actividades, permite a las compañías no desviarse de su “core business” sin por ello renunciar al compromiso y la calidad del servicio.